Vidrios para ventanas termoacústicas: ¿cómo funcionan y cuál elegir?
Vidrios para ventanas termoacústicas

Cuando empiezas a buscar una ventana que te ayude con el ruido de la calle o con ese frío que se siente especialmente fuerte en algunas habitaciones, es muy probable que la conversación llegue rápidamente al vidrio.
Y también es normal que aparezca la duda: ¿qué vidrio necesito?
La respuesta no es tan simple como elegir entre “vidrio normal” y “vidrio termoacústico”. En realidad, existen diferentes configuraciones y cada una puede aportar algo distinto dependiendo del problema que quieras resolver.
No necesita lo mismo una habitación fría en las madrugadas de Bogotá que un apartamento ubicado frente a una avenida con tráfico constante. Y si tienes ambos problemas, ruido y frío, la configuración vuelve a cambiar.
Por eso, antes de hablar de los diferentes vidrios para ventanas termoacústicas, vale la pena entender qué hace realmente el vidrio y por qué debe analizarse como parte de toda la ventana.
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¿Cómo funciona el vidrio en una ventana termoacústica?
El vidrio ocupa buena parte de la superficie de una ventana, por lo que influye directamente en su comportamiento frente a la temperatura y el sonido.
Sin embargo, hay algo importante: el vidrio no trabaja solo.
El resultado también depende del perfil de la ventana, el sistema de apertura, los sellos, los herrajes, la fabricación y la instalación. Incluso un vidrio con buenas prestaciones puede perder parte de su potencial si el resto de la ventana permite filtraciones de aire o tiene puntos por donde puede pasar fácilmente el sonido.
Por eso, cuando alguien pregunta si basta con cambiar únicamente el vidrio de una ventana existente, primero es necesario evaluar cómo está construido todo el sistema.
Para el aislamiento térmico
En una vivienda fría interesa reducir el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior.
Una de las soluciones utilizadas para este propósito es el doble acristalamiento o DVH, acompañado, según el proyecto, por vidrios de baja emisividad o Low-E.
Los vidrios Low-E cuentan con recubrimientos diseñados para disminuir la transferencia de calor por radiación. En condiciones frías pueden ayudar a conservar mejor el calor interior, algo particularmente relevante en viviendas donde las habitaciones se enfrían rápidamente durante la noche o la madrugada.
Para el aislamiento acústico
Cuando el principal problema son carros, motos, camiones, actividades comerciales u otras fuentes de ruido exterior, entran en juego variables diferentes.
El espesor del vidrio, la combinación de espesores distintos, la presencia de vidrio laminado acústico y la configuración completa del acristalamiento pueden modificar la cantidad y las frecuencias del sonido que atraviesan la ventana.
Esto explica por qué no existe un único vidrio que sea el adecuado para todas las viviendas.
Tipos de vidrios para ventanas termoacústicas
Cuando escuchas hablar de vidrio termoacústico, normalmente no se está hablando de una sola referencia. Existen distintas configuraciones que pueden utilizarse de acuerdo con el objetivo del proyecto.
Veamos las más importantes.
1. Vidrio monolítico
Es una sola lámina de vidrio.
Su espesor influye en el comportamiento acústico: en términos generales, aumentar la masa del vidrio puede mejorar su capacidad para reducir la transmisión de determinadas frecuencias sonoras. Los vidrios más gruesos, por ejemplo, pueden responder mejor frente a ciertas frecuencias bajas asociadas con tráfico.
Sin embargo, simplemente instalar un vidrio más grueso no significa que automáticamente tengas la mejor solución termoacústica.
Es solo una de las variables.
2. Vidrio laminado
El vidrio laminado se fabrica uniendo dos o más láminas de vidrio mediante una capa intermedia, generalmente de PVB (polivinil butilo).
Además de características relacionadas con seguridad ante rotura, determinadas configuraciones de vidrio laminado pueden aportar ventajas acústicas.
En el caso de los laminados acústicos, se utilizan interláminas o PVB específicamente desarrolladas para amortiguar las vibraciones producidas por las ondas sonoras.
Este tipo de solución puede ser interesante si vives, por ejemplo:
- Frente a una avenida principal.
- Cerca de zonas con tráfico constante.
- En sectores con circulación frecuente de motos o camiones.
- Cerca de establecimientos que generan ruido.
- En un espacio donde necesitas mayor control de entrada o salida del sonido.
La configuración debe seleccionarse según el tipo de ruido que exista en el lugar.
3. DVH o doble vidrio hermético
Aquí aparece uno de los términos que más dudas genera.
DVH significa doble vidrio hermético. También puedes encontrarlo como unidad de vidrio aislante o doble acristalamiento.
Consiste, de manera sencilla, en dos paneles de vidrio separados por una cámara sellada.
Esa cámara ayuda especialmente al desempeño térmico, porque reduce la transferencia de calor entre las superficies interiores y exteriores. El comportamiento puede optimizarse aún más mediante vidrios Low-E y determinadas configuraciones de la cámara.
Pero aquí hay una aclaración fundamental:
Tener dos vidrios no significa automáticamente tener el mejor aislamiento acústico.
Para mejorar el comportamiento frente al ruido pueden utilizarse espesores diferentes entre ambos paneles, cámaras adecuadas o incorporar vidrio laminado acústico dentro del DVH.
Ahí es donde una misma configuración puede empezar a trabajar simultáneamente sobre necesidades térmicas y acústicas.
4. Vidrio Low-E o de baja emisividad
El vidrio Low-E está pensado principalmente para mejorar el comportamiento térmico.
Tiene un recubrimiento de baja emisividad que ayuda a reducir la pérdida de calor hacia el exterior. Puede formar parte de un DVH y resulta especialmente interesante cuando la prioridad es mantener condiciones interiores más estables en climas fríos.
Por ejemplo, piensa en una habitación en Bogotá que recibe poco sol y durante la madrugada se vuelve notablemente más fría que el resto de la vivienda.
En un caso así, la necesidad puede ser muy distinta a la de un apartamento ubicado sobre una avenida ruidosa.
Por eso primero se identifica el problema y después se define el vidrio.
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¿Qué pasa si necesitas aislamiento térmico y acústico al mismo tiempo?
Aquí está precisamente el valor de configurar correctamente una ventana.
Imagina que vives cerca de una vía principal de Bogotá. Durante el día tienes tráfico, motos y buses; en la noche, además, el frío empieza a sentirse con más intensidad.
No necesariamente tienes que escoger entre solucionar un problema u otro.
Es posible estudiar una configuración que combine, por ejemplo:
- Una unidad de doble vidrio.
- Espesores diferentes entre los paneles.
- Vidrio laminado acústico.
- Vidrio de baja emisividad cuando el proyecto lo requiera.
- Perfil de PVC adecuado.
- Buen sistema de cierre y sellado.
- Una instalación acorde con las condiciones del vano.
Los fabricantes de vidrio arquitectónico contemplan precisamente unidades que combinan laminados acústicos con doble acristalamiento y prestaciones térmicas.
Lo importante es evitar pensar que existe una fórmula universal.
¿Vidrio más grueso siempre significa mejor?
No necesariamente.
En acústica, aumentar el espesor puede ser útil, pero también importa qué frecuencias componen el ruido.
El tráfico pesado, una conversación, una motocicleta o música amplificada no tienen exactamente el mismo comportamiento acústico. Por eso, diferentes combinaciones de vidrio responden de manera distinta según la frecuencia del sonido.
Incluso utilizar paneles con espesores distintos dentro de un doble acristalamiento puede ayudar a evitar que ambos respondan de la misma manera frente a determinadas frecuencias.
En otras palabras: más vidrio no siempre significa mejor resultado. La configuración importa más que escoger únicamente el mayor espesor disponible.
¿Cómo saber qué vidrio necesita tu ventana?
Antes de escoger, empieza por identificar el problema.
Puedes hacerte estas preguntas:
- ¿Lo que más me incomoda es el ruido, el frío o ambos?
- ¿De dónde viene el ruido? No es igual tráfico pesado que conversaciones o actividad comercial.
- ¿En qué horarios aparece el problema?
- ¿Qué tipo de ventana tengo actualmente?
- ¿Siento corrientes de aire aun cuando la ventana está cerrada?
- ¿Mi ventana actual cierra correctamente?
- ¿Quiero reemplazar únicamente el vidrio o toda la ventana?
Con estas respuestas ya se puede hacer una evaluación mucho más útil.
La elección de vidrios para ventanas termoacústicas debería hacerse después de analizar las condiciones reales del espacio, no simplemente escogiendo la referencia que promete la mayor reducción de ruido o el mayor aislamiento.
Elegir el vidrio empieza por entender el problema
Cuando buscas mayor comodidad dentro de tu vivienda es fácil concentrarte únicamente en el vidrio. Sin embargo, una ventana termoacústica funciona como un sistema.
El vidrio es una pieza fundamental, pero también intervienen el perfil, los cierres, los sellos, el tipo de apertura, la fabricación y la instalación.
Por eso, antes de decidir entre un vidrio laminado, un DVH, un vidrio Low-E o una combinación de diferentes soluciones, conviene identificar qué está ocurriendo realmente en el espacio.
En Emperplast trabajamos con ventanas de PVC orientadas a necesidades térmicas y acústicas y analizamos las características particulares de cada proyecto antes de definir su configuración.
Si el ruido, el frío o ambos están afectando el confort de tu vivienda, cuéntanos qué está pasando. Podemos ayudarte a evaluar qué tipo de ventana y qué configuración de vidrio se ajustan mejor a tu espacio.


